cerebro de cuervo | Agencia de Prensa Científica

En al menos tres especies de cuervos, los investigadores recién identificado un número «extraordinariamente alto» de células en el cerebro involucradas en el «procesamiento de la información».

Más específicamente, entre las aves de seis especies (incluidas el avestruz y la paloma) examinadas por estos investigadores, los cuervos tienen la mayor cantidad de lo que llamamos interneuronas. Son las neuronas las que «transmiten» las señales entre las diferentes «redes». Por lo tanto, están en el centro de la toma de decisiones (hacer o no hacer una determinada tarea) y, para nosotros, en el centro de la planificación de tareas o la evaluación de riesgos de tareas.

Los cuervos tenían 290 millones de estas interneuronas, en comparación con los 124 millones del avestruz y los 40 millones de la paloma y la gallina. La diferencia con los avestruces es aún más sorprendente, ya que su cerebro pesa el doble que el de un cuervo.

Los humanos, en comparación, tienen alrededor de 1.300 millones de interneuronas.

Recuerda que los cuervos son uno de esos raros animales que se reconocen en el espejo. Pueden usar una herramienta para buscar un trozo de comida en un lugar de difícil acceso. investigadores dijo el año pasado que pudieran entender el concepto de cero. y pueden programar tareas. Sin embargo, no es inesperado encontrar un rastro mensurable de esto en sus cerebros. eso no explica porque este pájaro evolucionado en esa dirección y no la paloma, por ejemplo. Sin embargo, abre una pequeña puerta a una posible mejor comprensión de lo que, en nuestro propio cerebro, podría haber comenzado a marcar la diferencia hace unos pocos millones de años.

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Esta investigación forma parte de una serie que, en los últimos años, ha tratado de descifrar con eficacia qué es lo que tiene de especial el cerebro de determinadas aves -no solo de los cuervos- cuyas capacidades cognitivas no dejan de asombrar. Por ejemplo, dos equipos había inclinado en 2020 en la revista Ciencia en el palio, una región del cerebro que, aunque muy pequeña en las aves -la cabeza pequeña lo obliga-, reveló neuronas cuya «organización» se asemeja a la de nuestra corteza: o el área de nuestro cerebro asociada, entre otras cosas, con las llamadas tareas «superiores», como el lenguaje y la memoria. Nuevamente, esto no explica por qué el cuervo y el otro no, pero nos recuerda que incluso en una cabeza muy pequeña, las neuronas logran «maximizar» el espacio disponible para ellas.

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