Juegos Olímpicos de Tokio: baloncesto, balonmano, voleibol, rugby … Francia espera mucho de sus co-deportes

El castigo recibido por la selección francesa de fútbol, ​​el jueves, ante México (4-1), al levantar el telón de los Juegos Olímpicos, habrá servido al menos para dar la alarma. Para hacerlo tan bien como en Río en 2016 y regresar al país con 42 medallas o más, la delegación francesa debe tener los 378 representantes. Y espero que los colectivos también sirvan al colectivo.

Nunca en la historia moderna los codeportivos franceses habían atacado los Juegos con tanto potencial. Rechazada por la Ligue 1, la elección de Sylvain Ripoll es casi una excepción en el concierto de las compañías Blues candidatas al podio. Los tres equipos de baloncesto, los dos de balonmano, el de voleibol masculino y los siete de rugby femenino, esperan ver el cordón (de la medalla) envuelto alrededor de sus cuellos.

Canasta: ¿una canasta de tres puntos?

Para sus primeros Juegos Olímpicos de tres equipos (hombres, mujeres y mujeres 3×3), el baloncesto francés sueña con hacerlo bien. A falta de referentes, el equipo masculino liderado por el gratinado de la NBA (Gobert, Batum, Fournier) o la flor europea (De Colo, Heurtel, Yabusélé) puede aspirar a alzarse con el título, recordando el dinero de los mayores en 2000.

Después de perder en la final de la Eurocopa el mes pasado, las hijas de Valérie Garnier, plata en 2012 y cuarta en 2016, también sueñan con un podio. Y el 3×3 que, por primera vez, contará con los dos mejores jugadores del mundo, Laëtitia Guapo y Migna Touré.

Balonmano: ¿como de costumbre?

Subcampeón olímpico en 2016, los equipos femeninos y masculinos permitieron a Francia ganar dos medallas en deportes de equipo en los mismos Juegos Olímpicos. Menos radiantes que en el pasado, Karabatic y su pandilla pueden, sin embargo, competir por un podio si les va bien en su gallina de cría (en particular Alemania, España y Noruega) para pagar un mariscal de campo asequible. La entrada en la disputa del sábado fue muy positiva ante Argentina.

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La confianza está menos agitada entre las hijas de Olivier Krumbholz que, dos años después de perder el título mundial en Japón, tienen la ambición de arrebatar el oro olímpico, el único título que aún falta en su récord.

Seven Rugby: ¿Qué pasa si el óvalo va bien?

Ya presentes para el primero de la disciplina en Río, los Bleues du VII se llevaron el billete a Tokio durante una eliminatoria en Mónaco, en junio, donde no sumaron un solo punto. Los franceses sueñan con una medalla en una competición en la que se enfrentarán a uno de sus equipos favoritos, Canadá, que los había dejado como defensa en 2016. “El grupo ha madurado”, promete el técnico, David Courteix. La confirmación está prevista para el 29 de julio.

Voleibol: ¿el primero en durar para Tillie?

Los jugadores de voleibol buscan el podio. Después de terminar terceros en la Liga de Naciones en su primera competencia internacional en un año y medio, los Blues se acercan al encuentro de Tokio con la ambición de hacer al menos lo mismo.

Con la condición de saber negociar la entrada en disputa, a partir del sábado, contra Estados Unidos, en un grupo tremendamente denso, que también incluye a Brasil, actuales campeones, Italia, Argentina, Rusia y Túnez. Estos Blues han ganado los títulos de clubes más importantes. Todo lo que necesitan es una medalla olímpica de la última competencia en el banquillo tricolor del entrenador Laurent Tillie, quien durante todo el año entrena… al equipo de Osaka.

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