la inteligencia colectiva de la sardina

“Bêtes de science” es como una colección de historias. Hermosas historias que cuentan la vida en toda su frescura. Pero también en toda su complejidad. Un paréntesis para maravillarse con los tesoros del mundo. En este nuevo episodio, vamos a echar un vistazo a un animal al que estamos más acostumbrados al boxeo: la sardina.

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Ella tiene el De vientre azul verdoso y plateado. A veces, también adorna sus lados con una banda azul. Tiene escamas grandes, pero permanece lo que los investigadores llaman peces pequeños. Ella es la sardina. Y, en rillettes, enlatados o frescos, este pescado aceitoso es de buen gusto. Especialmente porque es rico en Omega 3 y fuente de vitamina D.

Solo en Francia, se capturan de media más de 20.000 toneladas de sardinas al año. Sin embargo, la especie no se considera en peligro de extinción. Incluso si el recurso está sobreexplotado. En el Mediterráneo, en particular. Además, ¿sabías que las sardinas deben su nombre a Cerdeña, cuyo lomo fue especialmente abundante en la antigüedad?

Hoy en día, las poblaciones de sardinas varían mucho de un año a otro. Por una razón que los científicos aún eluden. Y les preocupa la posible desaparición de las sardinas. Creen que las sardinas son esenciales para la supervivencia de zonas de marines. Que ellos pudieran limitar emisiones de metano esperado de los sectores más degradados.

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Movimientos coordinados sin nadie a los mandos

Pero si estamos hablando de sardinas aquí, es para evocar su inteligencia un poco especial. Lo que los investigadores llamanInteligencia colectiva. Se sabe que las sardinas viven en las escuelas. A veces, asientos extremadamente estrechos. Depende del origen de la expresión: “Para exprimir como sardinas”. En la naturaleza, el espectáculo es increíble. A veces, hasta un millón de estos pequeños peces corren. En total armonía. Sin chocar jamás.

Esta increíble habilidad intrigó rápidamente a los investigadores de etología. Quienes estudian el comportamiento de las especies animales. También atrajo la atención de expertos en el robótico que quisieran dotar a sus mini-robots de la misma inteligencia. Se dieron cuenta de que dos o tres reglas son suficientes para que las sardinas coordinen sus movimientos en el pasta. Primera regla: está prohibido alejarse más de diez centímetros de sus vecinos. Segunda regla: también está prohibido acercarse a menos de diez centímetros de otras sardinas.

Los investigadores también señalan que no todas las sardinas se cuecen simultáneamente. Algunos inician el movimiento del grupo. Entonces, el impulso se propaga a otras personas. Esto sería consecuencia de una tercera regla: debemos imitar constantemente el comportamiento promedio de las diez sardinas más cercanas. Resultado: escuelas de sardinas perfectamente coordinadas por la fuerza de la inteligencia colectiva.

Con las sardinas, no necesitas un líder para dirigir las tropas. Nadie está a cargo. Si una sardina ve a un depredador que la asusta, entrará en acción. Conduciendo, por imitación, el movimiento de todos sus amigos en apenas unos milisegundos. Y, por muy básico que parezca, envidiamos esa inteligencia colectiva. Se estudia en inteligencia artificial. Con la esperanza de conectar coches autónomos, por ejemplo. Ya ves: ¡la sardina no es tan estúpida!

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