Zahia Aboulayt, primera mujer en liderar una sorba femenina en Sidi Bennour

Zahia Aboulayt, la primera mujer en dirigir una sorba femenina en Sidi Bennour, creció en un entorno familiar amante de los caballos. Desde muy joven montaba a caballo y acompañaba a su padre a las mousses de tbourida. En declaraciones a MAP, Zahia dijo que acompañaba a su padre al zoco semanal y al campo, y señaló que la presencia del caballo le llamó la atención y aprovechó cada oportunidad para montarlo. Tras completar el curso de habilitación, se fue a España para continuar sus estudios en el campo de la economía antes de obtener su título y regresar a su región sin romper los lazos con los caballos. Como su padre practicaba la tbourida durante las mousses, en particular la de Moulay Abdellah Amghar, ella le confió su deseo de montar a caballo y participar en la tbourida con su tropa, destacando que su padre cumplió con su petición. A principios de la década de 2000, cuando se llevó a cabo el Moussem Abdellah Amghar, dijo que aprovechó la ausencia de uno de los caballeros de la sorba para proponer su reemplazo a su padre, precisando que luego de consultar el Moqaddem de la sorba, su padre aceptó, lo cual fue su verdadero comienzo en el mundo de la tbourida. Las responsabilidades en el hogar y en el trabajo de Zahia, madre de tres hijos y gerente de una empresa española con sede en Marruecos, no le impidieron ejercer su entretenimiento favorito. Este año participó con su sorba compuesta por 10 jinetes de diferentes regiones de Marruecos y Europa en Moussem Moulay Abdellah Amghar. Dijo que estaba orgullosa de ser una de las primeras amazonas en practicar tbourida a nivel nacional. Participó en tres ediciones en Dar Es Salam (2005, 2006, 2007) donde su compañía ganó tres medallas (oro, plata, bronce). Como ha participado en varios festivales y mousses, concretamente en El Jadida, Marrakech, Safi, Berchid, Beni Mellal, Skhour Rhamna y Zmamra. Zahia Aboulayt tiene la intención de fundar una asociación de arte ecuestre. El objetivo es establecer contactos con los responsables para poder beneficiarse de apoyos económicos ya que esta modalidad requiere de recursos económicos para poder adquirir ropa tradicional, equipamiento para los caballos, monturas y otros. El amor de Zahia por el paseo de fantasía, el olor del baroud, los botes femeninos y las canciones que acompañan este arte ancestral, solo refuerzan su determinación de continuar y contribuir a perpetuar este arte a pesar de las limitaciones, las finanzas y las responsabilidades en el hogar y en el trabajo. .

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