El look reventado de Julien Lombardi en Wirikuta

El sitio de Wirikuta, ubicado en el corazón de un valle desértico en México, contiene todos los ingredientes capaces de atraer a los occidentales en busca de una causa noble y una sabiduría ancestral. Indios, los huicholes, que luchan por conservar esta tierra sagrada donde, según sus creencias, nació el sol. Industrias mineras que buscan sacar provecho del subsuelo. Un biotopo único en el mundo, con muchas especies al borde de la extinción. Y por último, un cactus alucinógeno, el peyote, utilizado en rituales.

Pero después de ser invitado a participar en una ceremonia indígena allí, el fotógrafo Julien Lombardi se vio inmerso en un territorio particularmente complejo, donde se cruzan varios actores: indígenas, activistas, antropólogos, ecologistas, industriales, turistas, campesinos… Cinco años atrás y entre Francia y México, donde ahora reside, le fueron necesarios para presentar, en los Rencontres d’Arles, una instalación en forma de narración polifónica que mezcla todo tipo de imágenes, realizadas por él o por otros, que prohíben cualquier punto de vista simplista o maniqueo. “Intenté mostrar la multiplicidad de puntos de vista sumergiéndome en la memoria visual del lugar”se resume.

Licenciada en antropología, que abandonó “a favor de narrativas más especulativas, que permiten las artes visuales”, Julien Lombardi, sin embargo, mantuvo los métodos de recopilación científica, acumulando materiales de todo tipo que ilustran a los actores presentes. En una mina en desuso, encontró viejos folletos publicitarios que presentan la minería como un paso más en la evolución humana, prometiendo un crecimiento infinito y un futuro brillante, pronto con minas en la Luna… “No estamos lejos de New Space, la conquista actual del espacio privado”, comenta. También reprodujo la ruta del único boleto de Google Car en la región. O siguieron el rastro de los antropólogos que, influenciados por los movimientos de la nueva era, quedaron fascinados por los indios en la década de 1970.

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capitalismo extractivo

En Wirikuta, en realidad no son dos, sino tres visiones de la Tierra y del mundo las que se enfrentan. Frente a los indígenas que defienden una naturaleza sagrada, preservada de toda intervención humana, están los defensores del capitalismo extractivo, muchas veces empresas extranjeras que explotan los recursos naturales para lucrar con ellos. Pero también hay ganaderoscampesinos que practican la ganadería o la agricultura extensiva. “Si hacemos del territorio una reserva natural, existe el riesgo de que más mexicanos recurran a la inmigración ilegal”observa Julien Lombardi.

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