EDITORIAL. Los principales descubrimientos de la ciencia

La escena tiene lugar en Siracusa, en el siglo III a. C. Un espíritu resplandeciente sale de su baño gritando “¡eureka!”. Arquímedes acaba de descubrir las leyes de la hidrostática. La anécdota, relatada por el romano Vitruvio unos siglos más tarde, nunca ha sido probada, pero su poder evocador la ha impulsado a través de los siglos. Asociando siempre el descubrimiento con la iluminación. Eureka es para Arquímedes lo que la manzana es para Newton: ese momento de euforia en el que todo se aclara de repente. Pero no hay “momento eureka” ! Como mínimo, si la hay, habrá una excepción. La coronación de una obra colosal alimentada por dudas y noches de insomnio, vivencias repetidas mil veces, hipótesis compartidas, discutidas, refutadas … Así va la ciencia, que muchas veces rima con paciencia, lejos de la gran historia heroica que le gusta contar.

¡No, Einstein no era un genio solitario!

“Es una construcción lenta, siempre colectiva,nos recuerda a la filósofa e historiadora de la ciencia Bernadette Bensaude-Vincent al comienzo de este número. Y al que todo investigador que lucha con un pequeño problema trae su piedra “ , incluido aquel cuyo objeto de investigación puede generar una sonrisa *. ¡No, Einstein no era un genio solitario! No más que Kepler o Marie Curie… No hay relatividad general sin los matemáticos Bernhard Riemann y Marcel Grossmann: geometría de uno y consejo del otro. Tan brillante como es, el autor de un descubrimiento pertenece a su tiempo, a su laboratorio. Y se basa en el trabajo de sus predecesores.

Newton lo escribió, y el filósofo Bernardo de Chartres mucho antes que él: somos enanos encaramados sobre los hombros de gigantes … Del átomo a la neurona, de los agujeros negros a los neandertales, los descubrimientos –más grandes– reunidos en estas columnas permiten, más de cerca inspección, para comprender cómo se hace la ciencia. “El método científico es un ideal que no existe en ningún lado, advierte el historiador. De hecho, hay varios … “Por eso optamos por “clasificar” estos objetos de la ciencia según el parámetro decisivo que permitió su descubrimiento: aquí, la mejora espectacular de técnicas e instrumentos, allá, la intuición, el cambio de mirada o la acumulación de datos …

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“La suerte favorece solo a las mentes preparadas”

Sin olvidar el azar, incluso la casualidad: es Röntgen, por cierto, descubriendo los rayos X; Fleming, las propiedades bactericidas de un moho del que derivará penicilina. No fueron golpeados por un destello de genialidad. Fueron astutos ante un fenómeno imprevisto. Ilustrando el famoso comentario de Pasteur: “La suerte favorece solo a las mentes preparadas”. Cambiemos de enfoque, como nos invita Bernadette Bensaude-Vincent a hacer, a observar … Estos descubrimientos que abrieron el camino a una nueva comprensión de la realidad no aparecen, por fin, como “unas pocas islas de conocimiento en un océano de incógnitas”? El conocimiento no tiene límites … Entonces, al entrar en el tiempo de un mundo que, a su vez, parece finito en muchos aspectos, esperemos que siempre se cumplan las condiciones para que surja el Arquímedes del mañana. ¡Y que la aventura continúe!

* Así, con estos trabajos coronados cada año en Harvard por los Ig Nobel -un pastiche del prestigioso premio- y con los que salpicábamos este número: su interés es… a veces no muy inmediato.

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