Plástico: los ríos y los ríos están menos contaminados de lo esperado

Los desechos plásticos literalmente inundan nuestros mares y ríos. De hecho, es cada vez menos raro ver residuos plásticos en un ambiente acuático. Estos plásticos son una fuente de contaminación preocupante, cuyas consecuencias aún no se conocen. Durante mucho tiempo, los ríos se presentaron como la principal fuente de contaminación plástica. Se ha estimado que cada año drenan varios millones de toneladas de plásticos en nuestros océanos debido a la mala gestión de residuos en tierra. Sin embargo, las estimaciones anteriores de contaminación plástica en ríos y arroyos serían decenas o incluso cientos de veces mayores que la cantidad de plástico que flota en la superficie del océano. Una pregunta sigue sin respuesta: ¿dónde termina el exceso de plástico de los ríos? ¿Hay “sumideros” de plástico en el océano? ¿O son incorrectas las estimaciones?

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Adentro estudio publicado por CienciasInvestigadores franceses y españoles han demostrado que las estimaciones del flujo de plásticos presentes en ríos y arroyos están sobreestimadas. Estos números serían de 100 a 1000 veces menos importantes que los anunciados. Esto explicaría en particular las diferencias significativas señaladas anteriormente entre la cantidad de plásticos que se encuentran en ríos y océanos. Sobrestimar el flujo de plástico no significa que esta contaminación sea menos problemática. Los científicos del estudio también encontraron que los plásticos permanecieron en la superficie del océano mucho más tiempo de lo esperado, lo que agravó aún más los efectos de la contaminación plástica en los ecosistemas.

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Errores de estimación

Estimaciones anteriores sugieren que los ríos son la principal fuente de liberación de plástico a los océanos. Los microplásticos que flotan en la superficie de los océanos -entre 10 y 100 toneladas- representan solo una pequeña parte de la contaminación plástica en el río, que se contabilizaría en millones de toneladas, de ahí la hipótesis de los “sumideros” plásticos. Hoy, los autores del estudio cuestionan esa explicación y los números. Para ellos, estimaciones anteriores tenían importantes errores metodológicos a nivel de flujos de partículas, pero también de la masa total de microplásticos. Se han cometido errores, en particular, debido a una sobreestimación sistemática del peso medio de las partículas microplásticas en los cursos de agua, la integración de datos inconsistentes y estimaciones erróneas entre los flujos microplásticos y el número de residuos plásticos en mal estado. La búsqueda de los misteriosos pozos de plástico ha terminado gracias a los ajustes del equipo de investigación.

Tenga cuidado, los órdenes de magnitud establecidos por los científicos del estudio también son solo estimaciones. Hasta que se demuestre lo contrario, estas estimaciones revelan solo una realidad matemática.

En ese estudio, los científicos también encontraron que el tiempo de residencia promedio de los microplásticos en la superficie del océano es mucho más largo de lo esperado. Si bien anteriormente se pensaba que los plásticos flotan durante unos días, se ha descubierto que pueden permanecer en la superficie durante algunos años.

Partícula de microplástico vista bajo el microscopio. © CEFREM / UPVD

Microplásticos, partículas tóxicas

El principal peligro medioambiental del plástico es su degradación. Cuando un plástico se encuentra en un medio acuático durante algún tiempo, se descompone en pequeñas partículas, principalmente bajo el efecto de las corrientes, la fricción contra rocas o arena y los rayos ultravioleta. Las partículas de plástico también pueden provenir de residuos industriales o productos cosméticos. Un microplástico es una partícula de plástico de menos de 5 mm de tamaño. El problema de las micropartículas es su ubicuidad en el medio ambiente. Los científicos de la goleta Tara notaron que todas las muestras de agua de los nueve ríos europeos contenían microplásticos.

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La nocividad de los microplásticos es bien conocida. Son verdaderas “esponjas contaminantes”, acumulan muchos productos tóxicos en la superficie de cursos de agua y océanos. La absorción de microplásticos por animales es perjudicial para el organismo. Los microplásticos pueden ser disruptores endocrinos e interferir con la reproducción.

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El nuevo desafío global contra la contaminación plástica

La contaminación plástica afecta a todos los entornos oceánicos. No solo proviene de países en desarrollo que, en su mayor parte, tienen una política de gestión de residuos insuficiente, también puede provenir de países con sistemas de gestión de residuos bien establecidos. Según el profesor Wolfgang Ludwig, director del laboratorio CEFREM y coautor del estudio: “La única forma de tener alguna posibilidad de ganar en la lucha contra la contaminación plástica es apuntar a las fuentes de generación de residuos microplásticos. Debemos actuar a nivel humano. Necesitamos cambiar nuestros hábitos de consumo, gestionar mejor nuestros residuos y hacerlo a escala global. La solución, por tanto, parece mucho más política que científica.

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